Amatria

Discografía y letras

“Un Disco” (2020)

Todas las canciones escritas, producidas e interpretadas por Joni Antequera Amatria, excepto “Un Alud” que cuenta con la colaboración interpretativa de Delaporte (por cortesía de Sony ATV).

Grabado por Pau Paredes en Fluxus (Madrid), en verano, otoño e invierno de 2019.
Mezclado y masterizado por Pau Paredes y Joni Antequera.

Voz: Joni Antequera.
Voz “Un Alud”: Joni Antequera & Alejandra De La Portilla.
Coros: Pau Paredes, Joni Antequera, Iñaki Roldán, Leandro Aput, Rober Bitches, Aarón Sáez, Daniel Coronas, María Ángeles Berto, Raquel López, Sandra Sabater.
Guitarra Española: Joni Antequera.
Trombón en “Un Amor” y “Un Manantial”: Marcos Crespo.
Trompeta en “Un Fusilador”: Javier Martínez.
Programaciones e instrumentos MIDI: Joni Antequera.
Diseño y dirección de arte: Mauricio Sanguino.

www.yosoyamatria.com

Tracklist “Un Disco” (37:44)  : (min / tempo)

  1. Un Fusilador (2:59 / 100)
  2. Una Advertencia (3:00 / 87)
  3. Un Manantial (3:12 / 112)
  4. Una Ciudad (4:06 / 128)
  5. Un Dolor (3:30 / 128)
  6. Un Alud (feat. Delaporte) (3:45 / 100)
  7. Una Rápida (2:27 / 180)
  8. Un Dragón (3:30 / 126)
  9. Un Amor (3:43 / 94)
  10. Un Desconocido (2:45 / 100)
  11. Una Voz (4:46 / 80)

℗ y © 2020, Vanana Records
Editado bajo Licencia exclusiva de Vanana Records, S.L.

No tengo ritmo pero tengo flowN
o tengo alma pero sé vestir mejor
Soy lo que suelo ver en los demás
Ya sabes cómo va

Así que no, no puedo ir a peor
Así que no, si cada año cambio de color
No puedo ir a peor
Así que no

Cómo me renta mi crush

Oh… fusilador, es lo que soy, fusilador.

No tengo gusto pero tengo sal
Y mi cocina parece original
No tengo ideas pero puedo despistar
Y mi bombilla, brilla… ya sabes cómo va.

Así que no, no puedo ir a peor
Así que no, si cada año cambio de color
No puedo ir a peor
Así que no

Cómo me renta mi crush

Oh… fusilador, es lo que soy, fusilador.

Esta mañana yo no me levanto, me quedo en la cama, me cambio de lado,
llaman a la puerta, ¿Quién puede ser?, es la cartera que llama otra vez
Hay días que estoy mejor, otros torcidos, vacíos de amor,
Así que no me llames, no me hables, no, a no ser que tengas un plan mejor.

Es para pasarlo bien, si salgo de casa ya vuelvo mañana.

Y cuántas veces hay que discutir, cuántas veces te lo tengo que decir,
Que yo no soy vago ni estoy amargado, que ir hasta allá no me sale del nabo, ¡EHHH!
Tú lleva la luz en la mirada, lleva gente que ame la mañana y
A ver qué consigue, y cuánto le pide, a ver quién le dice para qué sirve

Es para pasarlo bien, si salgo de casa ya vuelvo mañana.

Bueno… bien, bueno… que no, bueno… me quedo, bueno… ¡Qué calor!
Hay algo que me puede convencer;  si me dices que hoy vemos amanecer.
Que me queda muy poco dinero, si lo gasto seré muy certero,
Si te veo contento con cierto contexto converjo que lo que yo quiero es:

Es para pasarlo bien, si salgo de casa ya vuelvo mañana.

Si hay que andar
Si cruzo la plaza
Si puedo elegir
Si me como la chapa
Si empiezo a beber
Si vendo mi alma
Si me fundo el mes
Si me pongo Amatria

Cuando se va el calor llega la duda
Pende mi corazón de la locura
Así que vente conmigo, baila, mi vida
En equilibrio luce divina

Agua de manantial
La que me viene a dar

Yo no tengo dinero
Yo no tengo disfraz
Que lo que yo más quiero es el aire que me da.

Cuando se va el calor llega la duda
Pende mi corazón de la locura
Así que vente conmigo, baila, mi vida
En equilibrio luce divina

Agua de manantial
La que me viene a dar

Yo soy hombre sincero
Yo soy de allí y de allá
Pero yo aquí me quedo con las olas de tu mar.

Cuando se va el calor llega la duda
Pende mi corazón de la amargura
Así que vente conmigo, baila, mi vida
En equilibrio luce divina

Agua de manantial
La que me viene a dar

Todo lo que quiere conseguir lo tiene delante
siempre queda un sitio para ti aquí
Se le ve buscando algún lugar que nunca se apague
Sabe que donde haya inmensidad irá

Con el mismo ruido dibuja otra canción
Distinto ritmo, la misma dirección
Del suelo al cielo vigilan el trayecto
las almas que guardan lo que no tiene dueño

Todo lo que nunca tuvo fin se escurre en las manos
Sabe lo difícil de elegir aquí
Pero ya no queda ambigüedad que pueda pararlo
Sólo ira detrás de la verdad, allá.

Con el mismo ruido dibuja otra canción
Distinto ritmo, la misma dirección
Del suelo al cielo vigilan el trayecto
las almas que guardan lo que no tiene dueño

Eh, y tú por qué no cantas
Llevas amarga la voz, inquieta la mirada
Eh, será mi mala cara
Tengo muy dentro un dolor que rompe la baraja

En el latir de mi boca puedo notar el sabor
Pobre de mí, la derrota suele gritar:

¡Oh!… Un Dolor

Eh y tú por qué me gritas
Cómo te voy a curar si no se ve la herida

En el latir de mi boca puedo notar el sabor
Pobre de mí, la derrota suele gritar:

¡Oh!… Un Dolor

Resplandece en la cocina un milagro de cartón
Ocho horas de vigilia, cuatro calma mi dolor

En el latir de mi boca puedo notar el sabor
Pobre de mí, la derrota suele gritar:

¡Oh!… Un Dolor

Resplandece en la cocina un milagro de cartón
Ocho horas de vigilia, cuatro calma mi dolor

Puedo buscar una metáfora con la que explicar
lo que me va por dentro
O desistir e ir en aras de la sonoridad,
No fallaré el intento.

Es un alud de luz

Para qué sirve correr cuando el rugido suena
y no puedo ver la fiera

Cuando te viene bien tu alud vuelve y me entierra
No! Sal de mi cabeza.

Y cuando llegue dentro
y no me pueda mover
cuando me quede ciego
Qué va a ser de mi cuerpo
cuando me abrase la piel
el brillo del infierno.

Créditos single “Un Alud”:

Escrito, producido e interpretado por Joni Antequera.
Grabado por Pau Paredes en Fluxus (Madrid), en verano de 2018.
Mezclado y masterizado por Pau Paredes y Joni Antequera.
Voz: Joni Antequera.
Voz: Sandra Delaporte.
Guitarra Española: Joni Antequera.
Programaciones: Joni Antequera
Diseño y dirección de arte: Mauricio Sanguino

Tracklist (min / tempo):
01. Un Alud (3:45 / 100)

© 2018 Vanana Records

Editado bajo Licencia exclusiva de Vanana Records, S.L. Colaboración por cortesía de Sony ATV.

He conocido al piloto francés
Que es muy bueno y muy cabrón a la vez
Sólo dos vueltas ya te van a doler
Pero a ti porque sí te voy a dar tres

Va rápido, muy rápido, tan rápido… qué rápido.

Hay mucha gente que no quiere montar
Dicen que no, que lo pasan fatal
Pero yo no, yo lo tengo que probar
Así que arranca, pisa, no tengas piedad

Va rápido, muy rápido, tan rápido… qué rápido.

Y a la primera tengo la sensación
de que mi cuerpo ya no tiene el control
Con cada curva vuelca mi corazón
Ahora entiendo el amor por la autodestrucción

Va rápido, muy rápido, tan rápido… qué rápido.

He tenido algún problema con mi globo ocular
Se me sale cuando frena ¿Cómo puede darme igual?

¡¡Rápido!!

© 2020 Vanana Records

Hoy ha venido un dragón a mi casa
Me ha dicho que quiere quedarse a comer
Me ha dado miedo mirarle a la cara
Sé de una cosa que él puede temer

Cuando la gente baila
Cuando la gente canta

Hemos tenido una charla muy larga
Yo le he pedido: Querido dragón,
No te alimentes del duende que pasa
Deja que salve mi pobre canción

Cuando la gente baila
Cuando la gente canta

Lleva conmigo más de dos semanas
Me grita al oído si ve que estoy bien
Llevo el error agarrado a la espalda
Sólo una cosa le hace caer

Cuando la gente baila
Cuando la gente canta

Hay un dragón que no para de hablar
La verborrea no deja pensar
El fiero adalid de mi inseguridad
Viene augurando una tarde fatal

Cuando la gente baila
Cuando la gente canta

Puede que tenga miedo al pensar en ti Miedo que se requiere para subir
A la cumbre más alta del corazón Donde espero, donde estaré yo

Puede que me pregunte qué va a pasar Con aquel egoísta que viene y va
Entre pedir permiso y pedir perdón Siempre quedo yo, siempre qué dolor.

Nada que ver con lo que te quiero Nada que ver con mi amor sincero

Nada que ver con lo te quiero yo
Nada que ver con mi amor sincero
Lo que yo te quiero nada tiene que ver

Dicen que eres principio, que eres final Que para cimentarte no hay manual Mira que quedan fallos por cometer Contigo tendré, contigo también

Nada que ver con lo que te quiero Nada que ver con mi amor sincero

Nada que ver con lo te quiero yo
Nada que ver con mi amor sincero
Lo que yo te quiero nada tiene que ver

No tiene nada que ver lo que yo quiera con lo que pueda temer

No tiene nada que ver que tenga miedo mi amor
Nada que ver, te lo digo de corazón
Lo que yo te quiero… nada tiene que ver.

Créditos single “Un Amor”:

Escrito, producido e interpretado por Joni Antequera Amatria.
Grabado por Pau Paredes en Fluxus (Madrid), en verano de 2019.
Mezclado y masterizado por Pau Paredes y Joni Antequera.
Voz: Joni Antequera.
Coros: Pau Paredes, Joni Antequera, Iñaki Roldán, Leandro Aput, Rober Bitches.
Guitarra Española: Joni Antequera.
Trombón: Marcos Crespo
Programaciones e instrumentos MIDI: Joni Antequera
Diseño y dirección de arte: Mauricio Sanguino

Tracklist (min / tempo)
01. Un Amor (3:43 / 94)

© 2019 Vanana Records

Cuando va siempre quiere más
Cuando no, pobre corazón
Cuando está brilla sin parar
Cuando no, pierde su color
Cuando queme el sol pero sin calor
Cuando entre luz en la habitación
Cuando pueda irá, cuando tenga paz
Cuando venga bien, cuando no le venga mal

Una vez aquí le asalta la duda
Puede ser feliz tu tortura
No sé, ya ves, teniéndolo todo
Me voy, tal vez, a un hoyo más hondo.

Cuando va siempre quiere más
Cuando no, pobre corazón.

Cuando queme el sol pero sin calor
Cuando entre luz en la habitación
Cuando pueda irá, cuando tenga paz
Cuando venga bien, cuando no le venga mal

Una vez aquí le asalta la duda
Puede ser feliz tu tortura
No sé, ya ves, teniéndolo todo
Me voy, tal vez, a un hoyo más hondo.

Una sola distracción que me deje atrás
Una duda en el salón para despertar

Uno mi voz a la música letal de los que me mienten
Con el dolor del impulso natural a perderme siempre

Quién me puede destruir, quién mejor que yo
Tan difícil para mí el pedir perdón

Uno mi voz a la música letal de los que me mienten
Con el dolor del impulso natural a perderme siempre

Alguien grita alrededor de la muralla Alguien que ya no soy yo
Alguien grita de terror en la distancia Alguien que una vez fui yo

Uno mi voz a la música letal de los que me mienten
Con el dolor del impulso natural a perderme siempre

Esto es sólo para mí

Algarabía (2017)

Todas las canciones escritas, producidas e interpretadas por Joni Antequera Amatria, excepto “Lucha de Gigantes” (Antonio Vega, 1987).

Grabado, mezclado y masterizado en Fluxus por Pau Paredes y Joni Antequera en verano de 2017.

Joni Antequera: Voz, guitarra española, guitarra eléctrica, ukelele, teclados, programaciones.
Pau Paredes: Coros, ukelele (6), percusión (8).
María Araceli Amatria: Madre de Joni (2).
Sofía Coma: Coros (4).
María Luisa Medina: Coros (1).
Sonia Tramo: Señora enfadada (4).
Coros gang: Pablo G. Lastra, Juan Rodo, Joan Carranza, Pau Paredes, María Luisa Medina, Sonia Tramo.

Diseño y dirección de arte: Joni Antequera.

Agradecido a Pau, Dani y María, Pink House, Iñaki, Pablo, Utah, Juan, Mauri, Sofía, Hueva, Mamá, Papá, Ara, Pablo, Oscar, Eva, y a Plati… que es la alegría de mi vida.

© 2017 Vanana Records
Editado bajo Licencia exclusiva de Vanana Records, S.L.

Hay más de lo que me da
Detrás de todo lo que veo
Estoy donde quiero estar

Y aquí sigue habiendo miedo

Uh La verdad llegará

Dame paz en la discordia de lo que no se ve
Dame paz en la discordia de lo que baila bien

Querré lo de los demás
que yo lo mío ya lo tengo Bailar en la enfermedad
es ley de todos los remedios

Uh La verdad llegará

Dame paz en la discordia de lo que no se ve
Dame paz en la discordia de lo que baila bien

Salvé lo fundamental
a costa de uno de mis dedos
Sin más que puntalizar

diré que todo está correcto

Uh La verdad llegará

Dame paz en la discordia de lo que no se ve
Dame paz en la discordia de lo que baila bien

Atravesaron aquella ciudad desconocida en una furgoneta pequeña, el sol estaba justo encima de él y le daba en el brazo que tenía apoyado en la ventanilla abierta. Sentía el calor templado en aquella zona de su cuerpo mientras los altavoces cantaban flamenco. Miró a la gente que habitaba aquel lugar, los árboles de la alameda y percibió los gritos lejanos de los niños… no ocurrió nada más, pero sintió una paz absoluta, una armonía inapelable, no tenía ningún sentido y a la vez creyó comprender el sentido de la vida. Fue feliz.
Duro unos segundos y tan rápido como vino se fue, miró la hora en el móvil y dejó entrar en su cabeza la siguiente preocupación.

Escuchando flamenco en el sol transversal de una nueva ciudad
o sentado contigo en la parte de atrás de una charla inmortal

Una luz, un color, una pizca de sol, algo dentro de mí
Un pícara voz que sabiendo cantar desafina feliz

Bien bien bien, cómo puede encajar tan bien

Eh, reparo en observar
el ritmo de todas las cosas
Y sé paladear
el baile de vivir ahora

Cuando fuera hay tormenta y me quedo a mirar preparando café
O escuchando un hipnótico timbre de voz y el erizo en mi piel

Un matiz, un sabor una sola razón para verte reír
Una miga de pan, algo para cantar que me pueda servir.

El otro día en el baño me puse conceptual
¿Estoy haciéndolo bien en la vida o estoy haciéndolo mal?
Una sola cosa te digo, una sola cosa, in

Nada más conocer a esas serpientes se dio cuenta de que no eran trigo limpio. Pensó que ya no podía echarse atrás y pasó los meses siguientes obviando el maltrato y las mentiras, intentando que todo funcionara en aquella jungla, a pesar de todo.
La primera serpiente era pequeña, de espaldas joven, de frente un agujero oscuro de inseguridades. La segunda serpiente se rodeaba de accesorios juveniles para recordarse a sí misma que una vez, en un pasado lejano, fue una serpiente joven, enérgica y decente, pero tantos años devorando seres más pequeños habían hecho mella, y lo que un día fue había quedado ya muy atrás.
Fue ésta última la que le mintió mirándole a los ojos, fue a ella a quien vendió su alma.
Estas dos hienas tenían una cosa en común; por dentro se pudrían pero por fuera siempre sonreían.

Aún recuerdo lo primero que te oí decir
y aún así me convencí de no verlo venir
Y cuando hablas se oye bien la rata
Cuando me miras veo la sabandija
Este es el recorrido de su majestad

Eres el resto seco en el plato
Eso en la suela de mis zapatos
Eres la bola de pelo en la ducha
Eso que llevo pegado a mis uñas

Eh tú, animal
He visto perros con ese collar
Eh tú, déjalo estar
Que eres adicto a lo de los demás

Ah… mira mi cara.

Hay más de mil razones para discutir
Si detrás de ese disfraz escondes un reptil.
Irreverente, el mal de la serpiente
Ingobernable, tratar con animales
Este es el recorrido de mi voluntad.

Aquel día se levantó aturdido, la mañana casi había acabado y de las tres cosas que tenía planeadas dos ya habían expirado.
Puso café en la vitrocerámica y encendió el ordenador, se quedó un momento mirando algo que alguien había dicho en no sé qué lugar, cuando volvió en sí el café se había desbordado y se solidificaba en el rojo candente.
Se puso a limpiar y se quemó el dedo corazón.
Abrió el mail y le llegó una factura inesperada.
Prosiguió con el trabajo que hizo el día anterior y le pareció vulgar y sin duende.
Salió a la calle con un cigarro entre los dedos, miró a los lados y decidió un rumbo, comenzó a caminar.
A los pocos segundo se fijó en una señora que le recordaba a su madre, luego en el cielo, en un coche ligeramente mal aparcado, un rincón feo, un perro alegre, los amigos que ríen en la puerta del bar, una pareja enfadada que sonríe a su hijo en una gran demostración de fuerza, un hombre delgado con los brazos muy largos, un francés perdido, una chica en bicicleta…
Se sentó en un poyete y siguió observando su alrededor, y mientras se fumaba el cigarro pensó en que debía hacer más deporte, y en que después de todo, no se estaba tan mal.

Al despertar de batalla con la almohada
Y cuando empiezo a ganar me levanta una llamada
Ya lo sé, llego tarde y mal a la mañana
Tengo que luchar la remontada

Hay ilusión dentro de la cafetera
pero rompo el tazón y se va por la encimera
Limpiaré con un trapo toda la armonía
propia de la luz de un nuevo día

Eh, no siempre va a salirte todo también
No es una mala opción dejarlo correr
Hace falta un poco de fé, sólo un poco de fé.

El ganador pierde a veces la partida
así que no seré yo el incauto que te envida
Mírame, hay un desertor en la cocina
Pintará la tarde entretenida.

Eh, no siempre va a salirte todo también
No es una mala opción dejarlo correr
Hace falta un poco de fé, sólo un poco de fé.

Me tiro al suelo para despistar
si el sino no me ve no me podrá alcanzar
y creo en el fondo que no estoy tan solo
aunque la muchedumbre diga “¡Estás loco!”.
Una vez te vi a ti así aquí, y sí, es suficiente para mí.
Creo en el poder de lo que no se ve,
en lo que soy y en lo que puedo ser.
Hace falta un poco de fé, sólo un poco de fé.

Y salgo fuera para respirar
pero hoy los pajaritos cantan fatal
y veo en el fondo una nube y un monstruo me grita
¡Señora! ¿que pasa?… “¡Estás loco!”.
Una vez te vi a ti así aquí, y sí, es suficiente para mí.
Creo en el poder de lo que no se ve,
en lo que soy y en lo que puedo ser.
Hace falta un poco de fé, sólo un poco de fé.

Hace falta un poco, solamente hace falta un poco.
Uh, ah… para Pepín pon pan.

Una sola vez pude ver la boca al lobo
Dale de comer para complicarlo todo

Baila para que lo veas bien
Una mera reflexión no le detiene
Sabe cómo matizar tu fe
Porque puede

Es sólo piel y sólo piel, es sólo piel, lo que ves
Es sólo piel y sólo piel, es sólo piel,
Grita “¡uh!”… aúlla como sólo puede el animal
Adicto al fiero ritual.

Bebe vanidad, cómo los cristales rotos
Vuélvele a mirar para complicarlo todo

Baila para que lo veas bien
Es sólo blanco, es sólo negro, es sólo carne
Redefine tu razón de ser
Porque puede

Es sólo piel y sólo piel, es sólo piel, lo que ves
Es sólo piel y sólo piel, es sólo piel,
Grita “¡uh!”… aúlla como sólo puede el animal
Adicto al fiero ritual.
Respira las cenizas de tu voluntad, adicto al fiero ritual.

Tengo las olas del mar dentro de mi corazón
Para poder naufragar siempre que quiera mi amor
Y con la arena y la sal voy a tapar el dolor
para que pueda cruzar siempre que quiera mi amor.

Porque quiero el control
Y no tengo el control

No hace falta que te diga
que de todas las heridas esta suele ir a peor
Pero sólo hay una vida y yo no voy a ser el espectador

Tengo una cuerda vocal que nunca mueve mi voz
Para que pueda vibrar siempre que quiera mi amor
Y del recuerdo de abril escribiré una canción
Para que dentro de mí baile sin miedo mi amor

Vienen sonrisas de niña.
Con la belleza inmortal
de lo que baila en el fuego de la novedad.
Vienen en formas distintas.
Nunca en el mismo lugar.
Juegan detrás de las grietas que tiene mi hogar.

Quién será, dónde irá.
De una simple pregunta a un dolor radical.
Y a la vez quiero entrar.
Pero dentro hay penumbra y me puedo perder.

Venga tristeza infinita,
demuestra lo bajo que puedo caer.
Voy encontrando las pistas
de todas las vidas que no pueden ser.
Venga tristeza infinita,
destruye mi alma y calma mi sed.
No logro ver la salida
y mis alas heridas se van a romper.

Vienen sonrisas de niña.
Quieren jugar a matar
en el oscuro tablero de mi parte animal.

Tienen colores intensos
y brillos que saben cegar,
y el destructivo atractivo del ignoto final.

Hace tiempo me encontré una piedra en mitad del camino
Como no la quise ver termine en el suelo tendido

Poco a poco desperté y la piedra estaba a mi lado
En su arista me apoyé para así seguir caminando

Con el son de mi penar entoné la canción de mi vida
Pero tuve que parar pues no encontré melodía

Empeñado en comprender puse mi foco en lo andado
Tropecé y volví a caer, y la piedra me estaba mirando

Uh Ah

La piedra me quiera, la piedra me comprende
Me enseña, mi piedra, a no caer dos veces

Cuántas veces yo caí, cuántas veces me levantaba
Y la piedra siempre ahí cada vez más fuerte brillaba

Con el tempo de mis pies me acerqué a la piedra cantando
La sostuve y la abrace y con ella seguí caminando.

Mírame, sigo intentando la vuelta perfecta
Puedo ver el horizonte que esconde la meta

Subo la voz, libero mi mente
Suena mejor, suena diferente
Llévame, tuyo es el río, tuya la corriente
Y de las otras vidas,
no nos queda más que imaginar

Una luz marca arrogante la estela infinita
Sólo yo puedo ganar una guerra distinta

Mírale, va derrapando detrás de la esquina
Sólo yo sé cómo ruge el motor que le guía

Siempre detrás del coche fantasma


y luego tu voz
y luego tu piel
y luego tu olor
tu risa también
tu odio y tu fe
tus ganas de estar
tu curva al bailar
tan cerca de mí.

Lucha de Gigantes convierte el aire en gas natural
Un duelo salvaje advierte lo cerca que ando de entrar
En un mundo descomunal
Siento mi fragilidad

Vaya pesadilla, corriendo con una bestia detrás
Dime que es mentira todo, un sueño tonto y no más
Me da miedo la enormidad
donde nadie oye mi voz

Creo en los fantasmas terribles de algún extraño lugar
Y en mis tonterías para hacer tu risa estallar
En un mundo descomunal
Siento tu fragilidad.

Deja que pasemos, sin miedo…
en un mundo descomunal siento mi fragilidad.

-X-

Amatria (2015)

Todas las canciones escritas, producidas e interpretadas por Joni Antequera Amatria, excepto La Copa de Europa (Los Planetas, 1998).

Grabado por Pau Paredes en diciembre de 2014.
Mezclado y masterizado por Pau Paredes y Joni Antequera.

Voz: Joni Antequera.
Coros: Pau Paredes, Joni Antequera.
Guitarra Española: Joni Antequera.
Guitarra Eléctrica: Alejandro Visiedo.
Voz en Atarax, coros en La Buhardilla: Sandra Belda.
Coros en Chinches: María Luisa Medina, Pau Paredes, Sonia Tramo, Borja Mompó.
Voz en El Canto del Abu: José Antonio Antequera

Fotografía, diseño y dirección de arte: Mauricio Sanguino (www.mauriciosanguino.com)
Creativo de arte: Iñaki Roldán

Era ya madrugada y querían romper a bailar. Fueron directos al escenario grande, donde unos tipos llamados Bloody Beetroots daban a sus sentidos el estímulo necesario para continuar.
Las sustancias que hacían efecto dentro de su cuerpo le hacían sentir una felicidad intensa y verdadera, pero también mermaban sus mente y su capacidad motora. Este estado le hacía extremadamente vulnerable a la banda de criminales organizados que acechaban desde la multitud. Sintió un empujón y manos dentro de sus bolsillos, al mirar a la masa de gente vio cientos de cabezas y le fue imposible identificar cuál merecía ser separada de su cuerpo. Sus amigos le consolaron, pero lo que le hizo indestructible de verdad fue ella, un nuevo amor mucho más fuerte que los anteriores, que emergía por fin detrás de la sospecha y se posicionaba como tal.
Al llegar a casa se tumbó junto a ella y mirando su figura escorzada descubrió, para su sorpresa, que ayer le faltaban más cosas que hoy.

Bebe de la gente, tan diferente. Tú y yo, y yo lo rebelde, tú lo intermitente.
Ir, venir, bailar, saltar, ajeno a lo que tenga que pasar.
Que todo lo demás va.

Puedo ser el aire, este me vale. Tú y yo, y yo de tu parte, tan brillante.
Vi la luz, el vendaval, ajeno a lo que puedan intentar.
Que todo lo demás va.

Eh, me falta algo
No será tan malo
Eh, es la manera
Oh, lo que me quema

Lo que yo tenía, lo que querían. Tú y yo, y yo a la deriva, tú la caricia.
Ir, venir, bailar, saltar, ajeno a lo que tenga que pasar.
Que todo lo demás va.

Pero sigo vivo, tiene sentido. Tú y yo, y yo sin lo mío, tú mi camino.
Vi la luz, el vendaval, ajeno a lo que puedan intentar.
Que todo lo demás va.

Cuando llegó a la nueva ciudad el sol era radiante, la perspectiva era victoriosa para los ojos duchos en el arte del cálculo y la esperanza, pero lejana.
Cuando entró por primera vez en la buhardilla de su amigo le pareció el mejor lugar del mundo, pues lo era, era su lugar, y era su camino. Tras dormir una semana allí y aclarar unos asuntos volvió a su ciudad para atar los últimos cabos y así poder trasladarse definitivamente. Estuvo jugando y creando entre las cajas de la mudanza, feliz hasta que una madrugada se despertó del dolor y la desazón. En su piel cuarenta y ocho picaduras explotaban sin pausa, metió las manos en hielo e intentó recordar qué había ocurrido. El colchón donde durmió una semana antes no era nuevo, y aquel barrio no era limpio. ¿Entonces ocurrió de verdad? Era cierto el cántico que oyó en sueños aquella noche en casa de su amigo, cuando una Chinche gorda y astuta le vio acostarse en su jardín, se subió a su oreja, y no sin antes llamar a sus amigas le cantó al oído:

Voy detrás de ti
Deja que les diga a mis amigas que hoy hay fiesta en el jardín
Es nuestro colchón
Esta es nuestra casa y quien descansa es bajo nuestra condición

Ven aquí, duerme tranquilo
Todo lo que pido es diversión

Échate a dormir
Mientras te arropamos nos labramos con tu sangre un porvenir
Es tu redención
Nosotras te enseñamos que las cosas pueden ir mucho peor

x

Alimentación
Es lo que comemos, lo que somos va en la misma dirección
Hoy descubrirás
La fiesta intravenosa más jugosa que cualquier actividad

x

Interconexión
Ahora llevas dentro algo nuestro y nosotras tu sabor
Otra decepción
Toda la armonía que sentías era pura distracción

Deja que los días pasen
Mira nuestro arte en erupción

Viene la luna, y hay comidita, todas juntitas, en fila india.


Me dan de lleno…

Mar, que el mar, que el mar me lo decía
Que la salida va a ser sólo la deriva.

Estuvo mucho tiempo metido en aquella cueva acompañado de aquellas esculturas, intentando descifrar las técnicas y los procederes con las que habían sido elaboradas. Antaño esas obras habían llevado la gloria y la abundancia a sus creadores. Las observó mucho tiempo, navegó por sus rincones hasta hacer un descubrimiento revelador: más allá del efímero brillo inicial que desprendían se hallaba el alma de las mismas, fuerte y poderosa, capaz de convocar a las masas, creada a partir de trozos de otras obras diferentes, modificados y pegados con un pegamento especial y determinante; el talento.
Pasó tres años, con sus días y sus noches, metido en aquel agujero, y cuando salió de allí su cincel hablaba idiomas que pocos eran capaces de entender. Era poseedor de los trucos más ancestrales y su sabiduría se alzaba por encima de la mayoría de escultores de aquel reino de mediocridad, así que subió a la montaña, alzo su martillo y gritando al cielo se dispuso a dar… El Golpe.

Saltarme lo que soy,
Tener lo que he querido siempre
Saber a dónde voy,
Por el golpe, busco el golpe

Tú no vas a verme fracasar
Hoy le voy a dar algo especial

Doy lo que sabe mejor
por el golpe, busco el golpe

Bajó la escalera vertical que separaba el colchón del resto de la estancia. Miró hacia la habitación abuhardillada y reparó en el rayo de sol que entraba por una de las ventanas del techo, era su primer abril en aquella buhardilla y la inclinación del sol brindaba por primera vez esa línea de luz en el interior del cuarto.
Pasó toda la mañana jugando con contrapuntos y armonías, la histeria de la melodía revoloteaba sobre él mientras los rayos de sol pasaban de lado a lado de la habitación. Hacia el final de la obra llegó el clímax, de sus ojos brotaron lágrimas y de sus mente una reflexión: tenía miedo a lo desconocido pero esta vez lo desconocido era su camino. Y mirando atrás no era capaz de recordar una etapa más dulce.

Libre de la distancia de lo que ves a lo que alcanzas .
Curva del recorrido con el sabor de mi destino.

Arrasar cerca del umbral es la mejor opción falta de valor.

Hay miedo de la luz que da
El fuego que quemó la balanza
Al peso de mi voluntad
Se vende el devenir de mañana

Sangre de mis demonios en el barniz de lo que toco.
Salto que determina seguir aquí o que te sigan.

Era un cuarto piso sin ascensor. Para tender la ropa tenía que tumbarse en el suelo y sacar medio cuerpo fuera por la ventana de barrotes cortados que descansaba a ras del suelo del salón. Para fregar los platos necesitaba abrir las piernas o doblar el espinazo de forma extrema para que el techo no atacase su cabeza. Sólo se podía duchar en las dos direcciones de un mismo sentido pues dos vigas del techo impedían el giro mientras estaba de pie. El techo abuhardillado impedía mirarse en el espejo u orinar erguido. Por las mañanas correteaban insectos por el suelo. Para hervir necesitabas cuarenta minutos de tu vida.
Dentro esperaba un amigo dispuesto a ayudar. Por la tarde el vidrio de la ventana teñía la luz interior de amarillo. Tenía la certeza de que aquel era su camino, y mientras lo estuviera recorriendo la magia haría que lo demás no importase.

Sube al cielo en escalera, llega hasta el umbral
Puedo ver lo que esa puerta es en realidad

Dejaré de tener el pasado en la retina
Cambiaré para bien todo lo que nos derriba

Ven a ver a la buhardilla todo lo que tú me pidas
Hago de la luz del sitio colorido mi camino

Las cucarachas saludan riendo
Todo lo que soy es todo lo que tengo
Chinches y pulgas se turnan mi cuerpo
Todo lo que soy es todo lo que tengo

Él conocía sus debilidades, una de ellas era la que se estaba tratando. Negociaciones. Su empatía natural le hacía débil aquí, no era su terreno y nadie le enseñó a alejarse de su humanidad cuando era necesario.
Al final no salió mal, escuchó su instinto y luchó por la parte más vulgar, un porcentaje de miseria humana sería útil para hacerse valer. No perdió una amistad, ganó dinero, respeto y trabajo, el balance fue positivo pero tuvo que forzar su carácter, no le fue fácil.
La próxima vez contaría con un representante que soportase las náuseas.

Buscará el camino irregular fuera
No lo ve pero sabe revolver dentro
Lucha por la parte más vulgar

Además el apoyo viene y va fuera
Y la verdad, tiene la capacidad dentro
Lucha por la parte más vulgar

Además sabe que no lo hace mal fuera
Y la verdad, tiene mucho que ganar

Deja ver tu sangre fría, muévete distinto a los demás
El latido inteligente sabe golpear

Además esto ya no sabe igual fuera
Y la verdad, llevas a la gran ciudad dentro
Lucha por la parte más vulgar

Todas las noches de otoño el mismo canto desesperado, ladrido tras ladrido entonaba su soledad para todo el vecindario. La gente, como es lógico, quería descansar y que los dramas ajenos no le salpicasen así que los vecinos de aquella comunidad acomodada movieron ficha y comenzaron a drogar al animal, calmantes e iniciadores del sueño para que su mente dejase de pensar, para que su cuerpo se silenciase, para que la paz inundase las noches.
Pero una madrugada se colmó el vaso y la Guardia Civil irrumpió en este triste relato. Su dueño prometió que no volvería a ocurrir, y así fue, no volvió a ocurrir.
Las noches se sucedieron una tras otra y los habitantes de aquella comunidad comenzaron a olvidarse poco a poco del asunto. ¿Qué fue de aquel perro? preguntó alguien al llegar la primavera. Las bocas no supieron responder, las bocas no querían responder, las bocas no tenían por qué responder.

Por las noches Orfidal para no pensar demás
Él sabe muy bien que está muy mal
Sueña con lo que hay detrás de la vaya de su hogar
Él conoce bien la soledad

Es igual que yo; ladra de dolor
Va hacia la pared sin saber por qué 

Si va bien él sale de la cueva y cuando
No le ven se tumba y se alimenta de la
Revolución del corazón

Déjale que ladre lo que quiera para
No perder lo poco que le queda de la
Revolución del corazón

En su casa de papel no es bonito ver llover
Él sabe muy bien que está muy mal
A lo lejos ve jugar al amor de los demás
Él conoce bien la soledad

Un paso hacia lo desconocido, lo nuevo, dentro y fuera de él. Así ocurría en ese momento y así debía de ser.

Ahora pienso que no merece la pena, arriesgarme traerá más problemas
Así que elijo lo que tengo más cerca
Por lo menos tendré la certeza de que existo, de que puedo decidir, de que elijo por mí…
…sólo por mí.

Empecé a aceptar lo que viene de fuera en lugar de contar lo que queda
Desde ahora y hasta el día en que me muera
Por lo menos cabrá la sorpresa. Algo nuevo, algo aún por descubrir, algo dentro de mí…
…dentro de mí.

Cuánto tiempo he perdido ahí afuera, cuánto por descubrir en mi cabeza
Es tan basto que da casi pereza.
Casi pienso que no tengo fuerzas para hacerlo, y encontrar dentro de mí…
…algo nuevo.

Una madrugada se despertó entre gritos y frotamientos, el picor de su piel era insoportable así que abrió el congelador y vertió hielos en el fregadero, lo llenó de agua y metió las manos. Prefería que estuvieran dormidas a que simplemente estuvieran.
Al día siguiente bajó a la farmacia y la mujer al otro lado del mostrador le procuró el remedio al veneno de las Chinches: Atarax.

Una vez aprendí con dolor, con horror
El que no quiere ver tiene las de perder
Pícame, muérdeme, sin piedad, sin parar
Lo peor no se ve, el gritar de mi piel

Es como el viento al huracán
Como lágrimas de fuego en espiral

Debería reaccionar lamiendo mis heridas
Pero dejaré rodar su dulce melodía.

Y después del dolor queda la convicción
De que tú para mí eras la solución
Es la luz, es el sol, es el fin del dolor
Dime qué pasará cuando no quede más

Mientras el Perro del Vecino ladrase él tenía tiempo de mejorar las cosas. Así que trabajó en casa de su hermana mientras no tuvo hogar al que volver, hizo de su soledad una remezcla y se puso a bailar entre los ventanales.

-X-

El Abu siempre cantaba y silbaba melodías inventadas. Un día se grabó a sí mismo cantando una nana a su octavo nieto, luego se lo enseñó a sus hijos orgulloso pero éstos no vieron lo que él veía, excepto su hijo menor, en cuya cabeza comenzaron a sonar arpegios de viola, tambores redoblando, un vals de piano, violines y trompas. Al final pasó de su cabeza al mundo de la realidad, y supo que aquel Canto sonaría siempre en su vida y más allá de su muerte.

-X-

Salir Ileso (2013)

Todas las canciones compuestas, escritas, producidas e interpretadas por Amatria. 

Todas las canciones mezcladas y masterizadas por Pau Paredes en La Amatricueva en octubre de 2012. 
Voces, guitarras, teclados y programaciones por Amatria. Coros en 4 y 5 por Gilbertástico. Batería acústica en 4,5, 7 y 9 por Pablo Ortuño. Batería acústica en 10 y coros en 11 por Pau Paredes. 
Canciones 1, 3, 6, 11, 12 y 13 grabadas por Joni Antequera en La Amatricueva en septiembre de 2012. 
Canciones 2 y 8 grabadas por Carlos Ortigosa en Music Room en agosto de 2010. 
Canciones 4, 5, 7, 9 y 10 grabadas por Pau Paredes en Millenia en febrero-abril de 2012. 

Agradecido a José M. Garanto por hacerme ver la luz en la oscuridad, a Gilbertástico y Pablo Ortuño por librar las batallas junto a mí, a Pau Paredes por enseñarme y ayudarme, a Carlos Cano por hacerme sentir valioso, a Jorge Donate por ilustrar mi folio en blanco, a Iñaki Roldán por apoyarme desde antes de saber que tenía que ser apoyado, a mis hermanos por haberme moldeado así, en especial a mi hermano Pablo que además es mi bastón, a mis padres por ser la red de ahí abajo y entender el salto, a mis amigos oriolanos y valencianos por apreciarme y entender mi situación, a mis amigos culipardos porque el tiempo no nos rompe. Y a todos los que me dejo también. 

Fotografía por Juan Ángel Vinuesa – www.juanangelvinuesa.com 
Ilustración, grafismo y dirección artística por Jorge Donate e Iñaki Roldán www.escribujo.com 

Será tan fácil como salir ileso.

Azul notó un soplo en la mejilla izquierda nada más entrar en aquel salón lleno de gente, un rayo de luz y viento que atrajo su atención, miró en la dirección de la que aquel impacto provenía y vio allí, sentado, tranquilo y sonriente, al ser vivo más deslumbrante que sus ojos recordaban haber visto. El resplandor era tal que podía quemar.
Su amigo Verde fue directamente hacia ese sol, sin duda ni obstáculo saludó y comenzó a parlotear ignorando el fuego. Azul quedó pensativo un momento, tras el que comprendió que Verde no percibía aquel brillo de la misma forma que él, para Verde ella no brillaba, no atraía ni podía quemar.
Todas las personas pueden brillar, se dijo, pero ¿Son los ojos que las miran capaces de aguantar la intensidad?, se preguntó mientras caminaba hacia aquel foco de calor.

Pelos largos en la almohada y el olor que lo acompaña
Hoy hay pan para dar, no sé si habrá también mañana

Vale lo que vale una mujer bonita
que cuando no me mata me debilita.
Brilla como brilla una mujer bonita 
que viene a regalarme lo que me quita.

Es un reto evaluable controlar lo incontrolable
Hoy voy valiente al fuego, vivo estoy cuando me quemo

Brilla como brillan las mujeres bonitas

 

Azul escuchó una entrevista en la que Rojo sentenciaba que cada estilo de música tiene un idioma determinado del que no te puedes salir.
Azul leyó una entrevista en la que Amarillo sentenciaba que el mejor festival ya se había celebrado y que las mejores músicas ya se habían escrito.
Marrón le reprochó a Azul que no repartía con nadie las ganancias, obviando el hecho de que tampoco compartiera con nadie ni los gastos ni las lágrimas.
Azul miró a Rojo y pensó «No te da»
Azul miró a Amarillo y pensó «No te da»
Azul miró a Marrón y pensó «No te da».

Ven a ver arte
Cuando él cante
No le da, no
No le da, no

Quieren ver sangre,
Sangre de arte
No dará, no
No dará, no

Y tú vas a seguir siempre igual
Que los genios no existen chaval

Es más fácil cuando ves volar que volar
Mira mi dinero
Hay más juego cuando ves jugar a alguien más
Yo solo no puedo
Mira mi dinero
Yo solo no puedo

Quiere ser grande
Como él antes
No le da, no
No te da, no

Quieren ver sangre,
Sangre de arte
No dará, no
No dará, no

Y tú vas a seguir sin mirar
Con tus mitos de mierda te vas

Es más fácil cuando ves volar que volar
Mira mi dinero
Hay más juego cuando ves jugar a alguien más
Yo solo no puedo

Tú vas solo, tú vas solo, tú vas solo, te lo quedas todo
Mira mi dinero
Yo solo no puedo
Mira mi dinero

Eran tres en el coche ranchera, llevaban tres días de viaje y habían estado en tres ciudades diferentes.
El primer día durmieron en el suelo del salón de los amigos de Amarillo, y utilizaron los cojines del sofá para tumbarse.
El segundo día durmieron en la casa deshabitada de la abuela de un amigo, los colchones estaban en el suelo y los muebles eran casi inexistentes pero lograron beber el suficiente alcohol como para sentir frío sólo al amanecer.
El tercer día durmieron en la casa del sofá verde.
Cuando despertó todo estaba en calma, la gente seguía dormida y los vasos usados plagaban la mesita del salón, sólo se oía el sordo chasquido de las teclas de un ordenador, sólo de vez en cuando y manipulado con suavidad. Lo provocaba la figura humana sentada en el otro sofá, inmóvil y silenciosa como una parte más del mobiliario resultó ser uno de sus compañeros de viaje, Marrón, ya despierto minutos antes.
La mañana fue pasando y alguien cogió la guitarra, mientras el agua hervía dos habitaciones más allá aquí las melodías se iban sucediendo, uno a uno los demás iban apareciendo por la estancia. Unos sonreían, otros se estiraban, otros cantaban, otros fumaban, otros se dejaban bañar por el sol en la terraza, algún temerario miraba la tele de reojo, otros elaboraban alimento para los demás, y tras esos tres días de guerra Azul se sentó, miró a su alrededor, y sintió paz.

Al llegar a su hogar
el mundo es más sencillo, el tiempo da un respiro
Empezar, con la paz,
acabar la mañana cantando en la terraza

Una melodía brutal que me saque del bache
No sería tan especial pero que nunca me falte

Bailarán, cantarán,
y de las cosas malas no quieren saber nada
Sonreirán, brillarán,
y para que tú sueñes tienen un sitio siempre

Una melodía brutal que me saque del bache
No sería tan especial pero que nunca me falte

Déjame el sofá, yo sé qué hacer con él
Se devolverá lo que tú me das de más.

Blanca condujo a Azul hacia el rincón más apartado del lugar donde ningún conocido pudiera ver lo que iba a pasar, seguidamente le besó y comenzó así el plan B.
Los meses pasaron y el plan A comenzó a flaquear, así que Blanca se acercó a Azul para terminar de cerrar el plan B. Éste le funcionó durante un tiempo pero el plan A volvió a aparecer. Todo terminó cuando Azul decidió acabar con aquel despropósito, pues la línea que separaba el bien y el mal no era la misma para los dos.
Todos sus sentidos le decían que se alejase pero Azul siguió luchando contra sus instintos, y siempre que esto ocurría su camino se volvía más incierto y difuso.

Una chica perspicaz saber ver lo que llega
Por si acaso es el final buscará la reserva

Y detrás de ese beso esconderá un gran plan
Y detrás de ese plan yo salgo perdiendo

Llevarás la herida como lo hacen todos
Y si te la miran te enfadas un poco
Limpiarás la sangre en el llanto ajeno
Para cuando pares rojos tus lamentos

Con el miedo que le dan soledad y rutina
Va a juntar el bien y el mal en una misma línea

Y detrás de esa línea esconderá un gran plan
Y detrás de ese plan me jodes, mi cielo.

Llevarás la herida como lo hacen todos
Y si te la miran te enfadas un poco
Limpiarás la sangre en el llanto ajeno
Para cuando pares rojos tus lamentos

De todos los exnovios y exnovias que una persona puede tener sólo hay uno peligroso, «el grande», el que juega por encima de los demás, el que provoca el amor irracional, la obsesión, el reto personal, el encogimiento de estómago, ese que siempre brillará para nosotros. Para cuando éste reaparezca más te vale tener todos los cabos de tu vida bien atados, porque él los puede deshacer sin gran esfuerzo.
No era el caso de Blanca, él no podía reaparecer porque nunca desapareció en realidad. Azul abrió la mano que cogía a Blanca y siguió su camino.

Sales tú a bailar, entra mi inseguridad,
cada copa que él te paga, paga tu conformidad
Qué va a pasar si quiere más, tú no le puedes rechazar,
si se lo has hecho a los demás mentirme a mí será normal

Tan adorable como un culpable
Tan divertido como un vecino

Volverás con él, y cobardes al poder
Tu pasado te ha ganado y mi futuro está a mis pies
Qué va a pasar si quiere más, tú no le puedes rechazar,
si se lo has hecho a los demás mentirme a mí será normal

Tan adorable como un culpable
Tan divertido como un vecino

En aquel momento Azul tenía todas las posibilidades en la palma de su mano, podía elegir pisar, ayudar o largarse. No parecía una decisión difícil teniendo en cuenta que Rojo no se había portado precisamente bien unos meses antes. Allí, delante de todos, podría cerrar el círculo y erradicar al insecto, estaba en su derecho, nadie se lo reprocharía, pisotear la cucaracha hasta que todos oyeran el chasquido que confirmaría su muerte social sería lo más normal, la reacción más humana.
Dentro de él la batalla se vivía de una forma diferente; Azul sabía que Rojo había vivido una situación difícil meses atrás, conocía sus dificultades y sus razones, comprendía su equívoco y justificaba su error porque la información que tenía era más completa que la del resto de aquella gente. Empatizaba con aquel que le había herido antes y ese era un hecho que no podía cambiar aunque quisiera. Podría engañar a los demás pero nunca podría engañarse a sí mismo, así que tendió la mano al insecto y le ayudó a levantarse, y a pesar de lo que pueda parecer no lo hizo por el insecto, todo lo que hizo lo hizo en su propio beneficio.

Vi qué pasaría si con mi pluma degüello a un policía y no me asusta
Vi que pasaría si en el espejo un monstruo examina a un bello muerto

Qué va a pasar si veo más de una salida
y lo hago mal igual
Va por detrás la meta que tienen mis días,
duro de controlar

Que no, lo siento pero no, déjalo, no vas a mi favor.

Vi qué pasaría si estoy hambriento y lo que se cocina es mi cuerpo
Vi qué pasaría si hoy te miento y paso bien el día y luego duermo

Qué va a pasar si veo más de una salida
y lo hago mal igual
Va por detrás la meta que tienen mis días,
duro de controlar

Que no, lo siento pero no, déjalo, no vas a mi favor.

La densa luz que esconde mi pecho será la que ilumine cuando apague mi cerebro.

Azul era un niño revoltoso, cuando su madre se lo llevaba de compras su curiosidad, ya de naturaleza ansiosa, se veía desbordada por la cantidad de estímulos visuales que el centro comercial ofrecía. Después de unos deslizamientos por el suelo encerado, un fortificación inexorable debajo de las perchas y los vestidos, grandes batallas libradas para la conquista de los probadores y múltiples llamadas de atención su madre siempre terminaba recriminando: «Tú no te vienes más».
Azul era un joven aparentemente calmado, su curiosidad seguía siendo viva pero lograba controlarla con algunos trucos que había ido aprendiendo con el tiempo. Su novia y él habían estado divagando por aquel mercadillo italiano durante más de cuatro horas. Azul estaba profundamente enamorado, había recorrido miles de kilómetros para pasar unos días con ella, no le importaba perder el tiempo allí si con ello conseguía verla contenta. Pero todo el amor del mundo tiene un límite, y cuando vio que su rumbo hacia la salida de aquel laberinto giró hacia un pasillo por el que ya habían pasado tres veces anteriormente sólo pudo suspirar y bajar la cabeza. Ella, al notar su gesto recriminó su actitud y decidió cabrearse durante el resto de la semana, sellando la sentencia con un suave: «Tú no te vienes más».

Cómprate ya el pantalón
Que te queda genial
No te resistas a esa
Pulserá infernal

Me dirá… “Complemento ideal”

Cómprate ya esa blusa
¿Cómo diferenciar
Lo que es una blusa
De una camisa más?

Me dirá… “Es más fina, ¿verdad?”

Cuánto más voy a tener que esperar
Si no nos quedan más tiendas en el centro comercial
Cuánto más voy a tener que luchar
Contra el hipnótico ruido que hace el hilo musical

Cómprate ya si recuerdas
Qué viniste a comprar
Y si no te convence
Ya lo devolverás

Me dirá… “Tú no te vienes más”

Cuánto más voy a tener que esperar
Si no nos quedan más tiendas en el centro comercial
Cuánto más voy a tener que luchar
Contra el hipnótico ruido que hace el hilo musical

Esperar y esperar, dice que hay que esperar algo más
Dice que hay que esperar y esperar, parece que va a terminar

Pero hay que volver a esperar.

Verde era un tipo inteligente y de buen ver, solía ser correcto en ambientes desconocidos y evitaba el enfrentamiento en todo momento. Pero lo extraordinario de Verde no era su apariencia ni su carácter, era su instinto, más desarrollado que cualquier animal, equivalente a un súper poder, y que se activaba con cualquier sustancia que contuviera alcohol.
Cuando llegaba la noche (o el día, daba igual, lo importante era que llegase el alcohol) y la mencionada sustancia entraba en su cuerpo dejaba de controlar sus impulsos, y los actos eran fruto de sus instintos más animales, las chicas se convertían en pollos asados humeantes a sus ojos, su mirada le delataba y pocas veces tenía éxito en sus toscos ataques. Cuando lograba su objetivo solía ser porque éste tenía el mismo súper poder que él, ya que su inexistente estrategia le hacía terminar siendo el rey de las luces encendidas en el cerrar de las discotecas.
Más de una vez le ocurrió que a pesar de haber logrado meterse en la cama de una de sus víctimas, ésta no accedió a consumar el encuentro y él quedó hacia la pared, mirando las gotas del gotelé blanco. Azul, cuando le oía contar una de estas historias le decía que tenía que aprender a calcular más sus posibilidades de éxito pues es preferible seguir con los colegas y comer techo que comer pared de esa manera.

Esta noche va a salir
Con el berbiquí
Y el impuso radical
Que no va a frenar

Dicen sus amigos que él es un cacho de pan
Pero los oídos de esa chica sangrarán

Ve cómo se va
Sabes qué pasa, que quiere irse a casa
Él sale detrás
Sabes qué pasa, por poco la matas

Sólo ella decide si jugará
Eso no lo puedes forzar
Una vez en juego escucharás
Lo que ella te quiera contar

Que aunque a ti te dé la sensación
No fuiste tú quien eligió
Y si al final no juega que puede ser
Elije el techo a la pared

Comer pared o techo,
comer pared o techo,
O gota a gota el gotel

Eran jóvenes y bellas, tenían magia en las manos, todo aquello que querían conseguir lo conseguían. Separadas eran fuertes pero juntas eran una religión a la que rendir culto, una quimera a la que perseguir, una obra perfecta en movimiento, o al menos era eso lo que sentían aquellos individuos que caían una vez tras otra en el trazado curvilíneo de sus telarañas.
Pasó el tiempo y su esencia se fue desvirtuando, lo que su religión ofrecía necesitaba del favor de la juventud, su belleza y su atracción no profundizaban en la persona, se centraban en el espectáculo del impacto inicial, la imagen rubia, la pureza de sus pieles claras.
Tenían la opción de reaccionar frente a la evidencia, reconducir sus objetivos o hacerlos acordes a otra fuente de recursos, o por el contrario no hacer nada, dejar que sus armas se oxidasen frente al espejo, luchar día a día contra la entropía y el caos para sólo posponer lo inevitable; que un día como pueda ser hoy te descubras como todo lo que antes menospreciabas.

Llevas rota la mirada
Y el espejo criminal
Como todas las mañanas
Va a contarte la verdad

La tortura en cada arruga de perder lo que tenías
Si se va, volverá.
Son dolores los favores que ahora son para otras chicas
Si se va, volverá.

Coge lo que queda
Nunca será como lo que era

El bikini que te quitas
Deja ver con claridad
Si no están donde debían
Lo de dentro servirá

Hace llanto tu quebranto, que al pasar ya no te miran
Si se va, volverá.
Más hermosa es una rosa viene el tiempo y la marchita
Si se va, volverá.

Coge lo que queda
Nunca será como lo que era
Coge lo que puedas
Igual será más de lo que era

Naranja era una chica extremadamente bella, su estilizada figura y su gusto para cubrirla llamaban la atención allá donde fuese. Azul se sentía fuera de juego con respecto a ella, su imagen le imponía tanto respeto que aún estando a cientos de kilómetros de distancia se preguntaba si a ella le gustaría lo que en ese mismo momento él llevaba puesto, o si a ella le gustaría el modo en el que él sostenía la taza de té, o su forma de fumar, o su postura al esperar.
Cuando todas estas preguntas se acumularon en su cabeza Azul comenzó a reflexionar cuál era el extraño fenómeno que le estaba sucediendo, porque él estaba seguro de que no era enamoramiento. Llegó a la conclusión de que el respeto y la admiración profunda hacia un aspecto de alguien en concreto, si era realmente determinante, podía causar en el individuo perceptor la repetición del mismo.
Aquella búsqueda irracional de aprobación ajena constituía el fenómeno que Azul denominó como «El Reflejo».

Mira el color que tiñe sus ojos
Es como el negro que hay dentro del pozo
Y cuando miras quieres ver más
Y si te inclinas más te caerás

Tú serás el espejo que siempre me mira
Que me da la errónea visión objetiva

Dicen que nunca da su saliva
Que donde moja cura las heridas
Pero yo sé que tiene algo más
Que envenena la voluntad

Tú serás el espejo que siempre me mira
Que me da la errónea visión objetiva

Bebe el sudor que moja su espalda
Que purifica tanto como el agua
Ella mañana para desayunar
Se va a comer tu fortaleza mental

Tú serás la que cuente después mis pedazos
Que te vas o te quedas según mis fracasos

El sol había estado tostando su piel los últimos días de aquel agosto caluroso. Él y sus amigos navegaron por los mares del mediterráneo en busca de los momentos de calma más intensos del año, la pausa en sus vidas occidentales, la grieta en el muro de los problemas, las contrariedades se convertían en la espuma de mar que las olas creaban al romper contra el barco, los infortunios se perdían en el horizonte, allá en la tierra, en aquel planeta ahora lejano y desconocido en el que habían dejado sus antiguas vidas.
En una de las travesías entre islas se subió a la proa y cogió su guitarra, él no era marinero pero le gustaban los conceptos y el vocabulario marino, así que navegó por ellos mientras tocaba e imaginaba nuevos mundos y nuevas playas, mucho más intensos que los reales, nuevos parajes y personajes exóticos que le transportasen a descripciones de cuento, abanicos de intensidades y sensaciones que no pudiese controlar, el espectáculo de lo desconocido bailando ante sus ojos, seres de otro mundo y de otra época que jamás existieron fuera de su cabeza…
Pasadas unas horas llegaron al destino, Azul salió de su particular letargo, cogió las aletas más baratas del Decathlon y se embadurnó de la crema más barata del Mercadona, para luego zambullirse en aquellas aguas cristalinas, que por suerte, no se podían comprar.

Hay un mar en el que nunca vi nadar
Una orilla a la que nadie llegará
Y la belleza… bonita
Que se genera… maldita
No te la encuentras en sirenas de ciudad

Viene la tormenta
Mírala mírala qué voraz
Como va de hambrienta

Tú quedarás a sotavento
A mí las olas del mar me dan de lleno
Me dan de lleno…

Hay mareas que te llevan hacia allí
Muchos fueron pero a nadie vi venir
Y la potencia… bonita
Que se genera… maldita
No te la encuentras en el mar de la ciudad

Viene la tormenta
Mírala mírala qué voraz
Como va de hambrienta

Tú quedarás a sotavento
A mí las olas del mar me dan de lleno
Me dan de lleno…

Mar, que el mar, que el mar me lo decía
Que la salida va a ser sólo la deriva.

En su colegio, como en todos los demás, castigaban a los niños que pensaban por sí mismos y actuaban en consecuencia. Las preguntas que se salían de la norma eran tachadas como impertinencias, la sumisión era ley, una ley presentada como la salvación de los niños.
Los niños, los niños no entienden nada, no comprenden nuestro mundo adulto, debemos prepararles para la crueldad del universo, para las sombras de la condición humana, ellos deben obedecer, deben desoír sus mentes, deben oírnos a nosotros, los profesores.
Los profesores, gente incompleta, cuántos de ellos han vivido una vida plena, cuántos de ellos buscan algo más que un puesto fijo vitalicio que les permita apagar sus mentes, hora a hora, mes a mes, año a año, cuántos de ellos quieren educar, quieren transmitir, quieren guíar.
Los educadores que a lo largo de su vida le habían hablado de verdad, que le habían visto por dentro, o que simplemente le habían enseñado algo de provecho no llegaban a contarse con los dedos de una mano. Cuando fue adulto y fue siendo consciente del despropósito abrió la herida y la curó con música.

¿En qué me convertiré?
(Palmas palmitas, higos y castañitas)
¿Quién voy a llegar a ser?  
(El patio de mi casa es particular)
“¡Qué va! Tú no vas a fracasar,
niño… niño… niño… niño… tú eres especial”
(Ahí va el conejo de la suerte)

Y qué si voy a malgastar
El aire que me queda, detrás
De mis ojos está mi cerebro
Por ahora lo poco que tengo

¿Qué va a ser de los demás?
(Palmas palmitas, higos y castañitas)
Sé que no les va a gustar
(El patio de mi casa es particular)
“¡Qué va! Tú no eres especial,
niño… niño… niño… niño… vas a fracasar”
(Ahí va el conejo de la suerte)
 
Y qué si voy a respirar
El aire que me queda, detrás
De mi cuerpo están mis sentidos
Por ahora de lo que me fío.

El despertador sonó a las 7:00, de aquel bulto cubierto por sábanas, manta y edredón salió un brazo tanteando la mesita de noche en busca del ruido que interrumpía la quietud de la madrugada. Era invierno, noche cerrada y hacía frío, el brazo que Azul había alargado fuera de la manta se lo estaba dejando claro. Apagó el ruido y durmió 15 minutos más.
Cuando sonó de nuevo se incorporó, quedó sentado en la cama con los brazos cruzados y las manos agarrando sus hombros, encogido por el frío, cabizbajo y aturdido miró de reojo el oscuro exterior y pensó cuál era el objetivo de aquella tortura; ¿Hacer un mundo mejor?, ¿Llenarse por dentro?, ¿Quizá reír, vivir, evolucionar, equilibrar el universo?… ¿Cuál era la razón fundamental?, ¿Qué crujía sus rodillas al ponerse de pié?, ¿Qué movía sus piernas torpemente a lo largo de aquel pasillo? Ni si quiera metido en la ducha era del todo consciente todavía, sólo quería el calor del agua caliente sobre su piel antes de salir ahí afuera.
Demasiadas preguntas para una sola respuesta, la más sórdida, la más común, la más gris de las respuestas sobrevolaba su cabeza, empezaba intensa al despertar y se iba disipando a lo largo del día, camuflándose en el feroz manto de lo ordinario, de lo común, de lo insípido. Doce horas al día, cinco días de cada siete, Azul permanecía en un lugar indicado actuando de una determinada manera única y exclusivamente por dinero, y junto a él lo hacían muchos, así que… quién es el loco aquí.

Sé muy bien que cuando suena el despertador
Hacia las 7:00
No soy yo el que mueve mis piernas, el motor
es Don Dinero

Que todo el mundo se suicide
No quiere decir que no quiera vivir.

Es mejor, es peor, ¿cómo voy a saberlo?
Para ti infantil, para mí tan perfecto.

Caminar a la oficina cuando ni se ve
Sol todavía
Es igual que desangrarte con un alfiler
Día tras día.

Que todo el mundo se suicide
No quiere decir que no quiera vivir.

Es mejor, es peor, ¿cómo voy a saberlo?
Para ti infantil, para mí tan perfecto.
Es mejor, es peor, es correcto, incorrecto.
Para ti infantil, para mí tan perfecto.

 

Azul se sentó en su escritorio y empezó a repasar aquellos últimos días de reunión familiar. Pensó en sus hermanos, gente normal luchando por cosas normales a los que, inevitablemente, Él preocupaba. Pensó en sus padres, aquellos seres invencibles que, desde que él vivía, habían contado siempre con su poder omnisciente y benevolencia, y que ahora pasaban por una crisis de fe y no estaban del todo cómodos con la situación. Pensó en su abuela y en su devoción por la iglesia de su barrio, justo antes de darse cuenta de que casi todas las conductas profundas que de ella conocía habían sido guiadas por Él, y no por el tipo crucificado del que siempre hablaba. Pensó en sus amigos, que en mayor o menor medida, por unos medios o por otros, concentraban sus esfuerzos en llegar a Él y a su misericordia. Pensó en los revolucionarios que conocía, llenos de grandes intenciones para luchar contra esa fe que nos desbordaba, pero luego pensó en sus puestos de funcionario del Estado, en sus coches y en sus casas. Luego pensó en él mismo y ni siquiera hizo el intento de buscar una grieta en el imponente muro que levantaba su fe, ni una fisura a la que agarrarse para no caer otra vez dentro de la parcela que esa misma fe nos delimita.
Cuando salió del letargo de su reflexión bajó la mirada hacia la pantalla del ordenador y siguió configurando su cuenta de Paypal.

Me levanté pensando en él
Pude dormir cuando le vi
¡No!, no es siempre el dinero mi Dios verdadero

Creyente yo, creyente él
Hasta mi madre tiene Fé
¡No!, no es siempre el dinero mi Dios verdadero

Llevo su cruz siempre detrás
A veces le pido un poco más
Pierdo la fé, viene y se va
Hágase pues su voluntad.

La guerra espiritual
Se libra en la realidad
¡No!, no es siempre el dinero mi Dios verdadero

Llevo su cruz siempre detrás
A veces le pido un poco más
Pierdo la fé, viene y se va
Hágase pues su voluntad.

La popularidad de Azul comenzó a crecer gracias a su habilidad con el bisturí. En pequeños círculos concretos ya se había convertido en algo normal que personas desconocidas se acercaran a él para elogiar su trabajo. Pero él seguía atrapado entre dos mundos y por ello no se sentía todo lo afortunado que debiera, quizás porque todavía buscaba su camino o quizás porque la vida es insatisfactoria por definición.
Sus amigos no estaban cómodos con la situación, o bien les ponía nerviosos o bien no la llegaban a comprender y reaccionaban de forma forzada, ya fuera para bien o para mal. Parece ser que la naturalidad sólo llegaría con el tiempo.
Azul nunca llegó a creer del todo lo que los extraños y los amigos decían de él, en su lugar aprendió a contener la euforia y convivir con la frustración, porque en todo momento le fue fácil ver que la misma tierra que hoy le alzaba podría enterrarle mañana.

¿Quién le dará abrazos al pasar
Cuando no brille tanto
La luz que os irradiaba?

¿Quién le dará besos sin piedad
Cuando se quede solo?
Mira que eres bobo.

Es su don la tumba que cavó
El talento, el enterrador.

Mira qué grande, cómo se revuelve
Es como te había dicho yo

Él vendrá lleno de gracia
A acaparar todas las miradas
Porque es brutal y nunca se cansa
De cazar todo lo que escapa

Porque es brutal y nunca se cansa
Es brutal y siempre lo alcanza…

Es brutal y solo se quedará.

 

Amatria - Hoy van a salirte las alas

Hoy van a salirte las alas (2012)

Grabado, mezclado y producido por Joni Antequera en la Amatricueva, en las profundidades de la huerta de Alboraya (Valencia) en noviembre de 2009. Editado en 2012 por PIAS.

Voces, guitarras, teclados y programación de percusiones por Amatria.
Todas las canciones compuestas e interpretadas por Amatria.
Masterizado por Manu Molina en PitchVolley (Barcelona) en septiembre de 2010 (pitchvolley.com).
Fotografía de Carles Rodrigo (carlesrodrigo.es).
Grafismo de Gorka Montagut (siyavoy.com).

Agradecido a Carlos Cano de Nublo, a mi hermano Pablo y, sobre todas las cosas, a la jornada intensiva.

El latido del motor que fabricó esta obra es el de Javierete.

Al salir de aquel lugar oscuro le inundó la luz del sol. Recordó que en días anteriores el choque de luz amarilla contra sus ojos entornados le había hecho sentir mal, desubicado y sin rumbo, pero esta mañana era diferente, se abría un mundo de posibilidades para él, ni pizca de miedo se podía filtrar en su hermético caparazón de energía virtual, energía metódicamente alimentada con trampas y artificios químicos a lo largo de aquella noche . El sol, habitual enemigo de los que no querían irse a casa, se tornó en compañero de andanzas y, a pesar de seguir acentuando los defectos de la piel de los presentes, le quisimos como a uno más, y dejamos que viniera allá donde las caras de monstruito fueran a parar.

Dice el sol “ahora ves qué bien se está,
¿No lo ves? ilumino la ciudad
Que será, qué será del miedo ya
Y para qué, para qué lo quiero ver

Dice el sol que ya no se irá jamás
Que no está para tanta tontería
En lo demás ya no sabe qué decirme a mí
Y para qué, para qué lo quiero ver

Además nunca viene sólo
Siempre va rodeado de piojos
Es como yo, como él y como ella,
Como todos los locos que amanecen las estrellas

Mucho tiempo había pasado ya desde que su cuerpo conseguía llegar a la otra orilla sin dificultades y sin preguntarse el porqué de querer hacerlo, pero en ese momento fue diferente: se cruzaba con ella en el centro de la piscina y coincidían en las orillas, eso sí, a él le costaba mucho llegar a los extremos.
Un día salió de la piscina, caminó hacia el vestuario, se duchó y se cambió de ropa, cuando salió por la puerta del edificio notó la brisa primaveral chocando contra su pelo húmedo, las aguas de las que acababa de salir no estaban precisamente calmadas, pero no era ésta una señal suficiente para adivinar que nunca más volvería a zambullirse allí, y así, con su cuero cabelludo enfriándose por los jardines de la universidad politécnica, fue como nunca terminó el bono de 11 baños que pagó por 20 euros.

No sólo me he podido levantar
También asumo las consecuencias
No es un deporte caro la verdad 
Y también sirve para mis piernas

Al darme cuenta ya no hay marcha atrás
Hasta las cejas voy sumergido
Y de lo que consigo recordar
Mitad no vale y pierdo el ritmo

Y cuando ya no pueda respirar
Voy a levantar la cabeza
Cuando crea que ya no puedo más

¡Que va! , levanto la cabeza.

Un poco más 
Total si ya 
¿Qué más dará? 
Tampoco lo llevo tan mal // Estoy a punto de llegar.

El agua no ha parado de rugir 
Y choca dentro de mis oídos 
Cientos de corcheras junto a mí 
Dueñas señoras de mi camino 

Y ¿qué motivos hay para seguir? 
Me pregunto a cada brazada
Hay toda una batalla por vivir
Podría hacerlo cada mañana 

Al entrar casi ni se fijó, eran tantas las posibilidades y tantos los estímulos que aquel lugar ofrecía que no reparó en la chica de los tatuajes, no se fijó en la línea curva que describía su misteriosa silueta, no se fijó en sus gestos vivos ni en cómo acariciaba el suelo la suela de sus zapatillas, no se fijó en sus labios finos repletos de seguridad ni en su hipnótica sonrisa propia de un ángel perverso… pero fue más temprano que tarde cuando todas estas percepciones explotaron en su cara, al encontrarse los dos pares de ojos frente a frente, cayendo fulminados los más débiles claro, quemados por el esplendor.
Podría haber sido diferente, en otro lugar del tiempo y del espacio, en otras condiciones emocionales o físicas, con otros niveles de seguridad personal quizá… pero lo cierto es que en esta, como en tantas otras ocasiones, ella nunca supo que él existió.

Cuando te miro a los ojos parece que hay dentro el mismo diablo.
Pero él también se ha perdido entre los tatuajes que cubren tu cuerpo.
Pero yo soy tan normal, soy uno más en la ciudad.
Pero hoy yo sé jugar, yo sé bailar, yo sé «respirar».

Para cómo vistes tú se llena de jugo mi boca.
Para cómo lo hago yo, tú lo sabes de sobra // a mí nunca me toca.

Es el contraste que hace una pálida cara con malvas ojeras.
En el vaivén de tu boca con sólo mirarte me quitas las penas.

Y bailará, la gozará, en la discoteca “Uh sha la la la!”
Y sobrará la intensidad cuando ella se mueva un poquito más.

La tarde de aquel martes invernal agonizaba fuera mientras él, dentro, deslizaba melodías sobre acordes de guitarra. No esperaba visitas, pero el timbre sonó.
Era su amigo Rafa, el cual había estado naufragando durante demasiados días en una vorágine de emociones, un tormento al cual nuestro protagonista parecía ser ajeno, por ello a los ojos de Rafa él era lo más parecido a un bote salvavidas.
Había estado todo el sábado paralizado en una elipse mental en la que aceleras y deceleras a expensas de los caprichos de la inercia que la línea curva ofrece por definición. El visitante le explicó lo que pudo antes de romper a llorar, el desconsuelo era tan intenso como lo ambiguo de la causa que lo provocaba, pero el receptor lo entendió casi a la primera, se mantuvo pensativo durante un instante y sin decir nada comenzó a cantar aquella melodía con la que había estado tonteando minutos antes de la visita. A medida que avanzaba la sucesión de notas ambos advirtieron que cada una de las tres estructuras que conformaban aquella canción se correspondía con los estados anímicos que describía el afectado. Después de comentar el descubrimiento  él le ofreció rellenar de palabras aquella melodía diciendo: «Rafa, este será tu bálsamo».

Otra vez aquí
Sigo sin salir
Yo en el suelo

Si me muevo me puedo romper
Si me quedo me duele también

Qué va a quedar si curo tus heridas con aguarrás
Qué va a quedar si huyo de las mías y no se van

Cuánto va a durar
El color cristal
Que desgarra

Lo que queda de lo que seré
Lo que espero la espera me dé

Qué va a quedar si curo tus heridas con aguarrás
Qué va a quedar si huyo de las mías y no se van

Tenían trabajo que hacer. Él ya conocía a aquellas personas desde hacía tiempo y no tenía quejas sobre su conducta, así que subió al coche.
Algo oscuro subió dentro del coche con ellos, algo que no se podía ver pero sí sentir. Nada más comenzar el viaje el ácido de las palabras de sus nuevos compañeros de viaje corroían cada semejante que divisaban sus ojos, si algo no era de su agrado incidían en ese punto olvidando los demás, sin buscar explicaciones o más datos que les pudieran hacer comprender que lo que veían no era tan malo como ellos lo querían ver. Él enseguida comprendió que le esperaba un largo fin de semana metido en aquel coche comiendo vegetal, yendo de un lado a otro, acechando la próxima víctima que, quién sabe… quizás fuera él mismo.

Una vez estuvo bien
Quizá dos se puede hacer
Pero cuando ya van nueve
Algo dentro se te enciende

Y piensas “vete que esta gente puede llegar a doler”

Una vez no está mal
Quizá dos aguantarás
Pero cuando te distraigas
Puede que vivo no salgas

Porque ellos te conocen y ya saben dónde dar

Saben dónde guardas tus heridas
Y no piensan parar
Saben que ahora buscas la salida
Y no te dejarán

Dicen ver lo que no ves
Dicen ser la sencillez
Pero observa cuando miren
Puedes ver como esa estúpida

Sonrisa se dibuja en sus caras a la vez

Sé que es fácil sucumbir
A su forma de vestir
A su ironía inteligente
Pero no temas por ti
Hasta que niegues lo bello y tu flequillo toque la nariz

La prelación es la «preferencia o antelación con la que un asunto debe ser atendido respecto a otro». En caso de conflicto entre los documentos de un proyecto técnico dicha prelación nos mostrará el camino que se ha de seguir. 
Se concentró en el significado de aquella palabra y el hecho recurrente relacionado a la misma, como una siniestra maldición la gente al oírla pensaba siempre en «relación» y no en «prelación», así que cuando ella le dijo que esa noche no iba a ir a su casa, por mucho que le apeteciera verle, se preguntó qué dictaría la prelación de documentos de aquella relación, si es que algún día alguien fuese capaz de escribir una ley de orgullos que no llevase hacia un punto oscuro.

Paso luego a verte
No, que va, que nunca vienes
Hoy te lo mereces
Va, quién va hoy a creerte
Y sí que viene
Hoy sí que puede.

Sé que me va salir mal.

Y tu olor
Impregna ahora todo mi cuerpo
Y las sábanas están manchadas
Y ahora yo
Pasaré el fin de semana
Sin ducharme y sin hacer la cama.

Quédate a dormir hoy. No,
Que luego me entretengo
Es por curro dímelo
Que luego yo te llevo.
Cuando se puede,
Desaparece.

Sé que me va salir mal.

Y tu olor
Impregna ahora todo mi cuerpo
Y las sábanas están manchadas
Y ahora yo
Pasaré el fin de semana
Sin ducharme y sin hacer la cama.

y tu olor… ¿dónde irá?

Se miraron a los ojos durante unos segundos, ya sabían qué había detrás pero no dijeron nada, el desequilibrio de voluntades se había hecho latente en demasiadas situaciones, los esfuerzos de cada uno eran de intensidades desiguales, y lo que es más grave, tiraban en diferentes direcciones.
Cuando siendo niño se colaba el balón detrás del muro del patio de recreo y alguno de los otros niños escalaba y miraba detrás se creaba una expectación máxima, cabía esperanza pero todos sabían que la mayoría de las veces el balón nunca se recuperaba, esta vez cuando el niño del muro dijo a sus compañeros «Oh… tú… que mal», el niño a sus pies sin dejar de mirarlo respondió «¡Eh!… ¿qué ves?»

¿No ves que siempre pasará?,
No sé lo que hay detrás de lo que toco
Después lo hago sin mirar
Es frágil lo que hay y lo destrozo

Tú osas dispararme con lágrimas de hielo y de metal
No sabes que mi carne repele ataques de alta vanidad

Yo soy igual que los demás
Que no quieras mirar es tu problema
Y yo que no sé disparar
Me quedaré a mirar cómo te quemas

Tú sabes que mis vicios son muros quebradizos de cristal
Podrías destruirlos, pero es seguro que vas a sangrar.

Retumba en mis oídos: “¿Aquí es dónde queríamos estar?”
Es interrogativo, y yo no sé muy bien qué contestar.

–  Oh tú… ¡que mal!
–  Eh… ¡¿qué ves?!

Era una mesa de tres, la comida había sido buena pero olvidable, los reproches se habían estado enredando entre la brisa marina y el pescadito frito. Él era un espectador privilegiado, pues era conocedor de la verdadera procedencia de aquellas acusaciones.
La madre fue la primera en abandonar la mesa, salió del local dejando a su izquierda la arena hirviendo de la playa, recorrió unos metros hasta llegar a casa, subió las escaleras hacia el dormitorio, se tendió en la cama boca arriba y comenzó a llorar.
El hijo fue el segundo en abandonar la mesa, repitió el recorrido de su madre, llamó a la puerta, la abrió y penetró en la penumbra de la habitación. Se sentó en la cama y pasó la tarde intentando secar unas lágrimas que no paraban de caer, era la primera vez que miraba a la cara al desconsuelo, al de verdad. Entre lágrima y lágrima su madre le apretó la mano con fuerza diciendo: «Tú hijo, tú haz lo que quieras hacer, hazlo». Él casi se asustó, pues no había oído nunca pronunciar palabras de aquel modo tan rotundo y honesto. La frase salía de sus entrañas, de lo más profundo de su ser, no existían los peros, revivía uno a uno sus errores pasados, uno por cada lágrima que brotaba, uno por cada fonema que quedaba sin aire en su boca… le habían dicho ya que la gente sólo se arrepiente de verdad de lo que no ha hecho, ahora tenía la certeza de aquello, pues estaba siendo testigo de cómo la incertidumbre mata poco a poco, y de cómo algunos errores no se pueden solucionar, por mucho que llores.
El padre pagó la cuenta, pero se perdió en el camino hacia la habitación.

Es mi madre corazón
Y mi padre la razón
Dime entonces quién soy yo
El engendro de los dos

Madre sé tan feliz
Que tengas que llorar

Mira el infinito
Es más grande al natural
Y a ti te da lo mismo

Qué es el tiempo para ti
Para mí algo que perdí
Es aquello que hice mal
Que presiona el lacrimal

Madre sé tan feliz
Que tengas que llorar

Mira el infinito
Es más grande al natural
Y a ti te da lo mismo

Mira y tiene frío
Dicen que es lo más normal
Nunca duermas conmigo

Su amigo le dijo que siempre llegaba tarde.
Su padre le dijo que nunca pensaba en los demás.
El tipo de dentro de la tele le dijo que siempre tendría miedo.
La cajera del supermercado le dijo que nunca cocinaba.
Su madre le dijo que nunca hacía la cama.
Su hermano le dijo que siempre le costaba levantarse.
Su abuelo le dijo que los de color azul siempre serían los malos.
Su hermana le dijo que los riesgos son siempre innecesarios.
Su lutier le dijo que nunca debía usar las mismas cuerdas durante más de un mes.
Su chica le dijo que nunca fue quien creía ser.
El profesor le dijo que nunca aprendería.
Una vez más las palabras absolutas adornaban las frases para captar la atención del receptor, pero dejaron de importar cuando, revolviéndose éste en la infinita escala de grises que tiñe cada situación, se dio cuenta de que todas y cada una de aquellas mentiras contaban la verdad.

…listo… qué listo!, listo… eres tan listo…

Y desperté de cara a la pared y sonriendo sin querer
Sé que tendré castigo por mi bien, nunca protesto si me ven

Qué más da, qué más dará, quemaste el suelo de mi hogar
Siempre es tu “nunca” lo que da

Nunca…
Siempre…

…listo… qué listo!, listo… eres tan listo…

A mis pies mil mundos que romper, en los que vives tú también.

Qué más da, qué más dará, quemaste el suelo de mi hogar
Tengo más flechas por lanzar

Nunca…
Siempre…

Pensó que aquel tipo no era digno de estar encima del escenario, criticó su voz, su movimiento y su actitud. Pasaron dos horas y llegó su turno, eligió de forma automática la esquina más oculta de la tarima, no miró a nadie a los ojos, las manos le temblaban, las gotas de sudor empezaban a acumularse debajo de su camisa, rayos de calor cruzaban su torso longitudinal y transversalmente, su barriga se contraía cada poco tiempo, su cabeza no tenía las cosas del todo claras… sólo gastó un segundo en pensar en el tipo de antes, un segundo que partió por la mitad, una mitad para arrepentirse de haber dicho esas cosas sobre él y otra para nunca reconocer dicho arrepentimiento en público.
Cuando terminó aquel trago se sintió extremadamente aliviado, disfrutó de la noche en aquel lugar y en otros que vinieron después, aceptó con agrado la lluvia de alabanzas de compromiso.
Pudo repetir muchas veces aquel proceso y descubrir con el tiempo el valor del esfuerzo ajeno, o pudo repetirlo pocas veces y seguir viendo más pequeño lo de otros para ver más grande lo suyo… qué será será…

Y si va mal, el aire
te va a quemar la sangre
Ya no ves las cosas
Como hace dos horas

Que sí que no, que miedo!
Te va a ganar el nervio
Ya no ves el suelo
Desde tan lejos

Lluvia de todos los sitios
A los que vas esta noche
Y ya no quieres volver

Hunde el suelo, nunca tu cabeza,
Es mejor verlo todo desde fuera
Es como una lluvia radio activa
Llena de estrellas y de gente bonita.

…de gente bonita…

Que sí que no, cobarde!
Que para huir es tarde
Ya no ves tan claro
Desde el otro lado

Lluvia de todos los sitios
A los que vas esta noche
Y ya no quieres volver

Hunde el suelo, nunca tu cabeza,
Es mejor verlo todo desde fuera
Es como una lluvia radio activa
Llena de estrellas y de gente bonita.

De todos los defectos de ejecución que se enumeraban en aquella hoja de comprobación hubo uno que le llamó especialmente la atención, se trataba de los restos de poliurea que presentaba la carpintería metálica en los bajos comerciales de aquella obra inmensa, sucia e impersonal. La poliurea lucía ante él un tono amarillo anaranjado que impregnaba el marco de las ventanas, no debería estar allí, pues era un protector a la abrasión destinado a las estructuras metálicas del edificio.
Analizando aquel error de ejecución se acordó de ella, y de cómo en un tiempo ya lejano parecía haber sido rociada de poliurea por error, como la carpintería manchada que tenía ante sus ojos, convirtiéndose en un muro de carne y hueso resistente a todo el calor que él pudiera irradiar. Tras un momento de reflexión anotó mentalmente su preferencia al dolor antes que a la indiferencia.

Alza tu voz, por favor,
No me dejes sin nada
Es como entra mejor; con dolor
Si me duele se quedará

No sirve de nada
Que sigas callada
La sangre que cae al suelo ya no te entretiene
La misma que da mi cuerpo.

Alza tu voz, por favor
No me dejes tan solo,
Quiebra una cuerda vocal, que al besar
Tu veneno no matará

No queda salida
Si sigues dormida
La sangre que cae al suelo ya no te entretiene
La misma que da mi cuerpo.

Creía haber apuntado bien el número de la habitación de aquel enorme edificio. Los hospitales nunca le habían gustado, al igual que ocurre con las oficinas son lugares en los que lo primero que piensas al entrar es en salir, o al menos es lo que a él le ocurría.
El ascensor era amplísimo, ideal para meter seres humanos en la horizontalidad inherente a la enfermedad que les consumiese. Al salir de él paseó por un hall también amplio donde otras personas con otras historias se le cruzaban sin reparar en su presencia, porque en los hospitales la gente es invisible. Entró en un pasillo y comenzó a otear las puertas a izquierda y derecha. Cuando encontró el número indicado giró hacia la derecha y entró en la habitación, sin imaginar la luz que había dentro.
Entonces le vio recostado en la cama, los rayos de sol entraban decididos por la ventana, chocaban en su tez tiñéndole la piel de un blanco puro y brillante, y creaban a su vez una abrumadora sensación de paz en el lugar. A su alrededor permanecían firmes dos ángeles mortales que velarían por él, pasara lo que pasara, durante el resto de su vida.

Vino mayo y despertó
Desnudito es blanco el sol
Hay dos en el hospital
Con su mundo a regalar

      Uh… ah… no te preocupes por nada
Uh… oh… hoy van a salirte las alas

No dejó de sonreír
Nunca al menos para mí
Cómo iba él a pensar
Que hay dos más para luchar

      Uh… ah… no te preocupes por nada
Uh… oh… hoy van a salirte las alas
Uh… oh… que cabecita la tuya
Uh… ah… a base de besos se cura