La erótica del poder

 

La popularidad de Azul comenzó a crecer gracias a su habilidad con el bisturí. En pequeños círculos concretos ya se había convertido en algo normal que personas desconocidas se acercaran a él para elogiar su trabajo. Pero él seguía atrapado entre dos mundos y por ello no se sentía todo lo afortunado que debiera, quizás porque todavía buscaba su camino o quizás porque la vida es insatisfactoria por definición.
Sus amigos no estaban cómodos con la situación, o bien les ponía nerviosos o bien no la llegaban a comprender y reaccionaban de forma forzada, ya fuera para bien o para mal. Parece ser que la naturalidad sólo llegaría con el tiempo.

Azul nunca llegó a creer del todo lo que los extraños y los amigos decían de él, en su lugar aprendió a contener la euforia y convivir con la frustración, porque en todo momento le fue fácil ver que la misma tierra que hoy le alzaba podría enterrarle mañana.

 

Los sofás de mis amigos

 

¿Quién le dará abrazos al pasar
Cuando no brille tanto
La luz que os irradiaba?

¿Quién le dará besos sin piedad
Cuando se quede solo?
Mira que eres bobo.

Es su don la tumba que cavó
El talento, el enterrador.

Mira qué grande, cómo se revuelve
Es como te había dicho yo

Él vendrá lleno de gracia
A acaparar todas las miradas
Porque es brutal y nunca se cansa
De cazar todo lo que escapa

Porque es brutal y nunca se cansa
Es brutal y siempre lo alcanza…

Es brutal y solo se quedará.