En palabras absolutas

 

Su amigo le dijo que siempre llegaba tarde.
Su padre le dijo que nunca pensaba en los demás.
El tipo de dentro de la tele le dijo que siempre tendría miedo.
La cajera del supermercado le dijo que nunca cocinaba.
Su madre le dijo que nunca hacía la cama.
Su hermano le dijo que siempre le costaba levantarse.
Su abuelo le dijo que los de color azul siempre serían los malos.
Su hermana le dijo que los riesgos son siempre innecesarios.
Su lutier le dijo que nunca debía usar las mismas cuerdas durante más de un mes.
Su chica le dijo que nunca fue quien creía ser.
El profesor le dijo que nunca aprendería.

Una vez más las palabras absolutas adornaban las frases para captar la atención del receptor, pero dejaron de importar cuando revolviéndose éste en la infinita escala de grises que tiñe cada situación se dio cuenta de que todas y cada una de aquellas mentiras contaban la verdad.

 

En palabras absolutas

 

...listo... qué listo!, listo... eres tan listo...

Y desperté de cara a la pared y sonriendo sin querer
Sé que tendré castigo por mi bien, nunca protesto si me ven

Qué más da, qué más dará, quemaste el suelo de mi hogar
Siempre es tu “nunca” lo que da

Nunca…
Siempre…

...listo... qué listo!, listo... eres tan listo...

A mis pies mil mundos que romper, en los que vives tú también.

Qué más da, qué más dará, quemaste el suelo de mi hogar
Tengo más flechas por lanzar

Nunca…
Siempre…