El pin up me va a matar

 

Al entrar casi ni se fijó, eran tantas las posibilidades y tantos los estímulos que aquel lugar ofrecía que no reparó en la chica de los tatuajes, no se fijó en la línea curva que describía su misteriosa silueta, no se fijó en sus gestos vivos ni en cómo acariciaba el suelo la suela de sus zapatillas, no se fijó en sus labios finos repletos de seguridad ni en su hipnótica sonrisa propia de un ángel perverso... pero fue más temprano que tarde cuando todas estas percepciones explotaron en su cara, al encontrarse los dos pares de ojos frente a frente, cayendo fulminados los más débiles claro, quemados por el esplendor.

Podría haber sido diferente, en otro lugar del tiempo y del espacio, en otras condiciones emocionales o físicas, con otros niveles de seguridad personal quizá... pero lo cierto es que en esta, como en tantas otras ocasiones, ella nunca supo que él existió.

 

El pin up me va a matar

 

Cuando te miro a los ojos parece que hay dentro el mismo diablo.
Pero él también se ha perdido entre los tatuajes que cubren tu cuerpo.

Pero yo soy tan normal, soy uno más en la ciudad.
Pero hoy yo sé jugar, yo sé bailar, yo sé "respirar".

      Para cómo vistes tú se llena de jugo mi boca.
Para cómo lo hago yo, tú lo sabes de sobra.

Es el contraste que hace una pálida cara con malvas ojeras.
En el vaivén de tu boca con sólo mirarte me quitas las penas.

Pero yo soy tan normal, soy uno más en la ciudad.
Pero hoy yo sé jugar, yo sé bailar, yo sé "respirar".

      Para cómo vistes tú se llena de jugo mi boca.
Para cómo lo hago yo, tú lo sabes de sobra.
Para cómo vistes tú se llena de jugo mi boca.
Para cómo lo hago yo, a mí nunca me toca.

Y bailará, la gozará, en la discoteca “Uh sha la la la!”
Y sobrará la intensidad cuando ella se mueva un poquito más.

Y bailará…