De cañas con el enemigo

 

En aquel momento Azul tenía todas las posibilidades en la palma de su mano, podía elegir pisar, ayudar o largarse. No parecía una decisión difícil teniendo en cuenta que Rojo no se había portado precisamente bien unos meses antes. Allí, delante de todos, podría cerrar el círculo y erradicar al insecto, estaba en su derecho, nadie se lo reprocharía, pisotear la cucaracha hasta que todos oyeran el singular chasquido que confirmaba su muerte social sería lo más normal, la reacción más humana.

Dentro de él la batalla se vivía de una forma diferente; Azul sabía que Rojo había vivido una situación difícil meses atrás, conocía sus dificultades y sus razones, comprendía su equívoco y justificaba su error porque la información que tenía era más completa que la del resto de aquella gente. Empatizaba con aquel que le había herido antes y ese era un hecho que no podía cambiar aunque quisiera. Podría engañar a los demás pero nunca podría engañarse a sí mismo, así que tendió la mano al insecto y le ayudó a levantarse, y a pesar de lo que pueda parecer no lo hizo por el insecto, todo lo que hizo lo hizo en su propio beneficio.

Logo Sofás

Vi qué pasaría si con mi pluma degüello a un policía y no me asusta
Vi que pasaría si en el espejo un monstruo examina a un bello muerto

Qué va a pasar si veo más de una salida
y lo hago mal igual
Va por detrás la meta que tienen mis días,
duro de controlar

Que no, lo siento pero no, déjalo, no vas a mi favor.

Vi qué pasaría si estoy hambriento y lo que se cocina es mi cuerpo
Vi qué pasaría si hoy te miento y paso bien el día y luego duermo

Qué va a pasar si veo más de una salida
y lo hago mal igual
Va por detrás la meta que tienen mis días,
duro de controlar

Que no, lo siento pero no, déjalo, no vas a mi favor.

La densa luz que esconde mi pecho será la que ilumine cuando apague mi cerebro.