Atarax

 

Una madrugada se despertó entre gritos y frotamientos, el picor de su piel era insoportable así que abrió el congelador y vertió hielos en el fregadero, lo llenó de agua y metió las manos. Prefería que estuvieran dormidas a que simplemente estuvieran.

Al día siguiente bajó a la farmacia y la mujer al otro lado del mostrador le procuró el remedio al veneno de las Chinches: Atarax.

 

El Golpe

Una vez aprendí con dolor, con horror
El que no quiere ver tiene las de perder
Pícame, muérdeme, sin piedad, sin parar
Lo peor no se ve, el gritar de mi piel

Es como el viento al huracán
Como lágrimas de fuego en espiral

Debería reaccionar lamiendo mis heridas
Pero dejaré rodar su dulce melodía.

Y después del dolor queda la convicción
De que tú para mí eras la solución
Es la luz, es el sol, es el fin del dolor
Dime qué pasará cuando no quede más