Animal

 

Nada más conocer a esas serpientes se dio cuenta de que no eran trigo limpio. Pensó que ya no podía echarse atrás y pasó los meses siguientes obviando el maltrato y las mentiras, intentando que todo funcionara en aquella jungla, a pesar de todo.

La primera serpiente era pequeña, de espaldas joven, de frente un agujero oscuro de inseguridades. La segunda serpiente se rodeaba de accesorios juveniles para recordarse a sí misma que una vez, en un pasado lejano, fue una serpiente joven, enérgica y decente, pero tantos años devorando seres más pequeños habían hecho mella, y lo que un día fue había quedado ya muy atrás.

Fue ésta última la que le mintió mirándole a los ojos, fue a ella a quien vendió su alma.

Estas dos hienas tenían una cosa en común; por dentro se pudrían pero por fuera siempre sonreían.

 

El Golpe

Aún recuerdo lo primero que te oí decir
y aún así me convencí de no verlo venir
Y cuando hablas se oye bien la rata
Cuando me miras veo la sabandija
Este es el recorrido de su majestad

Eres el resto seco en el plato
Eso en la suela de mis zapatos
Eres la bola de pelo en la ducha
Eso que llevo pegado a mis uñas

Eh tú, animal
He visto perros con ese collar
Eh tú, déjalo estar
Que eres adicto a lo de los demás

Ah… mira mi cara.

Hay más de mil razones para discutir
Si detrás de ese disfraz escondes un reptil.
Irreverente, el mal de la serpiente
Ingobernable, tratar con animales
Este es el recorrido de mi voluntad.