Y allí estaba, escondida entre los acordes de guitarra, más allá de los golpes de bombo, lejos de la melancolía del delay y la epicidad del sinte, allí permanecía enredada en las melodías de voz... la verdadera razón, la clave, el objetivo, el por qué, el génesis, la sal... y supo además que aquello debía ser devorado por los demás, y sólo cuando esto ocurriera podría considerar la situación como un triunfo real.

"Quien busca encuentra", se dijo mientras observaba detenidamente el hallazgo y repasaba, la lista de canciones de aquel artista desconocido.

 

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